EL UTF concretado en los cubos.
Como estamos ante un problema matemático parece pedagógico comenzar diciendo qué entendemos por matemáticas. Para mi la matemática es la expresión más sintética y más bella de la congruencia del pensamiento consigo mismo.
Partiendo, pues, de este concepto de lo que es la matemática no queda más remedio que hacer constituir su piedra angular en la congruencia.
El UTF se fundamenta en la terna: A+B=C, lo que nos permite decir que C-B=A, lo que nos permite la transformación en producto sin salirnos de los números enteros.
¿Por qué en la serie de los números naturales siempre la suma de dos términos nos lleva a otro término de la misma serie? La respuesta es evidente: Porque dicha serie va de uno en uno.
Vayamos a los cuadrados

Todos los números impares y, por tanto, todos los números impares elevados a cualquier exponente de número natural.
Es, pues, evidente que el caso más favorable en el UTF es cuando estamos en presencia de

Vayamos, pues, a los cubos en su caso más favorable:

, cuya estrucura es 6N+1, y dando a A los sucesivos valores de los números naturales tenemos: 7, 19, 37, 61, 91, 127, 169, 217, 271, 331, 397, ...en donde N va tomando los valores de los números triangulares:
1, 3, 6, 10, 15, 21, 28, 36, 45, 55, 66, 78, 91, 105, 120, 136, 153, 171, 190, 210, 231, 253, 276, 300, 325, 351, 378, 408, 435, 465, 496, 528, 561, 595, 630, 666,....
(Tal vez no sea mera curiosidad que en la serie aparezcan los números 6, 66 y 666, que dista 36 de su anterior y por tanto ocupa el lugar 36 en la lista.)
Es claro que la estructura de los números triangulares es n(2n-1), n(2n+1)
Dado que la matemática y la congruencia son términos sinónimos, parece que hay que concluir que si los números triangulares han surgido de la diferencia de cubos sucesivos (caso no sólo el más sencillo sino que si los demás casos fueran posibles lo serían por ser éste posible), entonces la demostración del teorema para los cubos debe caminar del brazo de los números triangulares.

1.1

1.3

2.3

2.5

3.5

3.7

4.7

4.9

5.9

5.11

6.11
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Estamos, pues, en presencia de la estructura:





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En donde los números A-B,son sucesivos en la serie de números triangulares.
En donde los números C-D son sucesivos en la serie de números triangulares
En donde los números E-F son sucesivos en la serie de números triangulares
En donde los números G-H son sucesivos en la serie de números triangulares
En donde los números M-N son sucesivos en la serie de números triangulares
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La piedra angular es que salen todos y cada uno de los cubos y, por tanto, la suma de los cubos del segundo término de la ecuación nos lleva a todas las sumas posibles de dos cubos para dar o no dar como resultado otro cubo.
¿Qué debe suceder para que la suma de dos cubos nos lleve a un tercer cubo?
Deben suceder tres cosas a la vez porque cada una aunque necesaria no suficiente:
1.- Que la suma de dos cualesquiera cuadrados del primer término del primer miembro de la terna (por ejemplo

nos lleve a otro cuadrado cuya base debe ser un número triangular (por ejemplo

siendo T un número triangular).
2.- Que la suma de los dos correspondientes cuadrados del segundo término del primer miembro de la terna (esto es

nos lleve a otro cuadrado cuya base debe ser un número triangular (por ejemplo

siendo K un número triangular).
3.- Que estos dos nuevos cuadrados sean sucesivos en la serie de los números triangulares.
Si estas tres condiciones se cumplen entonces se da la condición necesaria y suficiente para que la suma de dos cualesquiera cubos se iguale a la diferencia de estos dos nuevos cuadrados sucesivos que es otro cubo. Si esto se cumpliera la conjetura de Fermat sería falsa.
Dicho lo anterior es necesario que la estructura de los números triangulares tenga la estructura de la terna pitagórica. Necesario, mas no suficiente, ya que la triple condición exigible no puede ser cumplida por la simple estructura pitagórica.
Por supuesto que es incongruente pedirle a

lo que ni tan siquiera está al alcance de la terna pitagórica.
La estructura pitagórica es:

Necesario, aunque no suficiente, es que en la estructura de los números triangulares se cumpliera lo siguiente:


Que estamos ante diferente estructura es patente en cuanto que el término par de la terna pitagórica es siempre y necesariamente múltiplo de cuatro, lo cual no sucede siempre en la anterior estructura de los números triangulares.
Con los concretos números se ve que partiendo de un número par, múltiplo de cuatro, de los números triangulares siempre se llega a terna pitagórica, pero la cuestión no es esa sino que los tres cuadrados sean de números triangulares.








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Estamos viendo estructuras en donde se trata de ver que la terna pitagórica no puede estar constituida por tres números triangulares elevados al cuadrado.
¿Y si fuera posible? En ese caso tendríamos una de las tres condiciones necesarias. Ella por si misma no es suficiente.
No suficiente porque también tendría que ser posible con el trio anterior o posterior. Y aunque eso fuera posible, tampoco sería suficiente porque aún faltaría la tercera condición antes dicha.
El fundamento de lo que estamos diciendo son los números triangulares.
¿De dónde surgen en los cubos? Surgen de la diferencia de cubos sucesivos y bajo la estructura 6n+1
¿De dónde surgen en los cuadrados? Surgen de la diferencia de cuadrados sucesivos y bajo la estructura 4n. En efecto:







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Y así como en la anterior terna veíamos a los cubos elevados al cuadrado, así en esta otra terna quien vemos elevados al cuadrado son a los números triangulares.
Estamos ante una estructuramatemáticamente estable y, por tanto, lo que veamos en unos concretos ejemplos en el seno de dicha estructura, necesariamente se tiene que ver en toda ella.
Tres ejemplos.
I.-


(

nos lleva fuera de los enteros, pero aun suponiendo que la diferencia fuera de número entero tendríamos una diferencia de 26 y

nos lleva a 22.(tendría que ser 26 ya que el cubo que siempre sale es la diferencia de las bases de los cuadrados sucesivos).
II.-



nos lleva fuera de los enteros, pero aun suponiendo que la diferencia fuera de número entero tendríamos una diferencia de 37 y

nos lleva a 34.(tendría que ser 37).
III.-



nos lleva fuera de los enteros, pero aun suponiendo que la diferencia fuera de número entero tendríamos una diferencia de 64 y

nos lleva a 60.(tendría que ser 64).
Siempre el resultado es menor del que tendría que ser (lo cual es inevitable dado que el cubo es mayor potencia que el cuadrado) y esto en el supuesto de estar en ambos casos ante número entero.
Estamos relacionando los cubos con los cuadrados y al pronto se ve que ningún número triangular, y precisamente por serlo, puede ser un cubo. La estructura n(2n+1) o n(2n-1) no nos puede llevar a un cubo y sí nos lleva a esta estructura:








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Esta estructura es decisiva ya que los dos últimos términos de la ecuación son números triangulares sucesivos y eso ocurre precisamente cuando el primer término es un cubo, es decir, un número que no puede ser número triangular ya que ni n(2n+1) o n(2n-1) puede ser un cubo. Queda, pues, demostrado que no se pueden cumplir las tres condiciones necesarias y a la vez suficientes para que la suma de dos cubos nos lleve a otro cubo.
En resumen: La relación entre los cuadrados y los cubos es la relación existente entre el espacio de dos dimensiones y el espacio de tres dimensiones.
La primera terna pitagórica

tiene su continuidad en el espacio en la cuaterna fermatiana:

Pretender, pues, que la suma de dos cubos nos lleve a otro cubo es lo mismo que pretender que el volumen y la superficie se identifiquen.
Tal vez sea bueno recordar que el teorema de Pitágoras en ante todo y sobre todo un teorema de geometría del plano y tan solo por derivación es un problema aritmético.
En realidad

no es un simple hecho que tan solo es posible cuando el exponente es el número dos, sino que es un derecho ya que no sólo es así, sino que existe la razón del porqué es y tiene que ser así: Porque el número dos y tan solo el número dos hace congruente en si mismo las operaciones de suma, producto y potencia: