Ciclo Básico Común
Universidad de Buenos Aires
Supóngase dada una cantidad finita de
números, digamos y consideramos su suma
En ocasiones es conveniente más hacer
breve esta expresión, y esto se logra mediante el símbolo de suma ,
llamado sumatoria, cuya utilización pasamos a describir.
Pondremos
En el especial caso en que sea ,
.
El elemento se llama término general de la suma y,
en muchos casos prácticos, es preciso
conocer el aspecto de este término general.
El número que figura debajo del símbolo
se llama índice de sumación , y entendemos
que los valores que toma este índice son
Más
generalmente, si y
son
dos números enteros, con
,
pondremos
En este contexto, el número se llama límite inferior de la suma , en
tanto
es el límite superior de esa suma.
Ejemplos.
a) Se quiere expresar la suma de los cuadrados de los primeros 10 naturales:
o sea,
Como es fácil ver, el término general es ,
con lo que nuestra suma puede adquirir el aspecto más descansado
. Así, se tiene la igualdad
b) La suma , con la notación de sumatoria, se escribe
,
lo cual no nos debiera sorprender durante demasiado tiempo. La apariencia anómala
se debe a que no figura algo así como
, cosa que se subsanaría formalmente
definiendo
.
Claramente esta precisión sería tediosa y absolutamente inútil.
Con esta notación, ,
ya que estamos sumando el número
a medida que avanza el índice de
sumación:
habiendo entonces
sumandos.
Por lo mismo, el lector
entenderá las igualdades
y
.
c) Fijemos un número real ,
y consideremos sus primeras potencias
Así
Como y
,
será más natural poner
Volveremos sobre esta suma.
Observación. Una vez familiarizados con la notación sumatoria, debe resistirse a la tentación de abandonar definitivamente la notación tradicional. En ocasiones las manipulaciones son más claras cuando se hacen al estilo clásico. Por lo tanto, seremos dueños, y no esclavos, del símbolo de sumatoria.
Sean dos listas finitas de números, digamos
y
.
Entonces se cumplen las siguientes propiedades.
(
es un número fijo)
Surge de la definición de suma, más una aplicación reiterada de las conocidas propiedades asociativa y conmutativa de la suma
Prueba de la homogeneidad.
Se basa solamente de la propiedad distributiva del producto con respecto a la suma:
Combinando ambas propiedades, se obtiene la también llamada linealidad:
Ejemplos.
a)
b) (tener presente que
es la
suma de
unos:
)
Sumas parciales y recurrencia
Supóngase que se tiene una lista de números reales, digamos
Podemos considerar las llamadas sumas parciales
,
,
a) Dada
,
se tiene las sumas parciales
,
,
b) Para
,
con
,
las sumas parciales
son
,
,
,
,
c) Dada
la sucesión cuyo término general es
,
se tiene
y, como es fácil ver:
d) (Puede omitirse en la primera lectura)
Las sumas parciales de la sucesión tienen la expresión general
Si se quiere visualizar más en detalle las sumas parciales, será
En ocasiones, podría ocurrir que para el término general debamos hacer la distinción, según sea el índice par o impar:
Observando atentamente la evolución de las primeras sumas parciales, ya vemos lo que ocurre:
mientras, para las impares:
La recurrencia.
Observamos que una vez
conocida ,
para calcular
no hace falta sumar los tres valores
,
sino que recurrimos a la cuenta realizada para calcular
,
ya que
. Para calcular
recurrimos a la cuenta hecha con
,
y le añadimos
.(*)
Adviértase que ,
y así sucesivamente. Un hecho trivial
que, sin embargo, deseamos destacar, es que
.
El lector debe estar dispuesto a mostrar
que esto es realmente así.
Ejemplos.
a)
Si
es ,
entonces
b) La
idea anterior puede extenderse en el siguiente sentido: si nos preguntamos qué es ,
puede convenir escribir ambas sumas:
Y ahora reflexionamos: sumar hasta es lo mismo que sumar hasta
,
tomarse un respiro y luego, partiendo desde
,
seguir hasta
.
Es por ello que si a
le quitamos
,
es como si sumáramos solamente después del respiro: partimos desde
y
terminamos en
.
Así, por ejemplo, .
A la suma de los primeros 107 términos le hemos quitado la suma de los primeros 28 , lo que equivale a arrancar desde el término 29.
c) Para , se tiene
Todos sabemos que para calcular el total de baldosas de un patio rectangular embaldosado de la manera común, no hace falta contar las baldosas una por una, sino que basta con multiplicar las cantidades de baldosas existentes en dos lados contiguos. Análogamente veremos que algunas sumas muy importantes, pueden ser conocidas ¡sin sumar todos los términos!
Daremos unos ejemplos que corresponden a fórmulas muy populares.
Ejemplos.
a) La suma de los primeros n naturales.
Queremos sumar
.
Encontraremos una fórmula para esta suma.
Veremos que
Quizá el lector conozca ya el truco: pongamos
Miramos esta misma suma pero leyéndola de derecha a izquierda:
.
Procedemos a sumar, pero antes las acomodamos para que se vea mejor el procedimiento:
Sumamos ahora, pero por columnas. Visualizamos las columnas:
Al sumar dentro de cada columna , vemos que siempre se tiene el mismo valor: .
Además tenemos exactamente
columnas. Entonces
De esta forma, si queremos calcular ,
basta con hacer
. Hemos pues calculado la suma de los primeros
cien naturales, ¡sin sumarlos uno por uno!.
b) Suma de una progresión geométrica de razón ,
con
.
Queremos calcular la suma
.
Veremos que si ,
entonces
Pongamos
(A)
Ahora préstese atención al siguiente truco:
multiplicamos por ambos lados de la suma (A):
Teniendo
presente que si es un número natural, entonces
es el producto de
por sí mismo
veces, se tiene
,
y entonces esto nos da
(B)
Obsérvese
que (A) y (B) tienen en
común casi todos sus sumandos: desde hasta
.
Si consideramos la diferencia, estos sumandos que viven en ambas expresiones se
van a cancelar.
Restamos pues (B) de (A), desapareciendo casi todo:
y
como el factor de es distinto de cero (siendo
,
es
) , podemos dividir ambos lados de la
igualdad para obtener
que es lo que se quería probar.
Por ejemplo, para y
se tiene
Nota. esta suma es muy importante, y conviene que el estudiante aprenda de memoria dos cosas:
a) El argumento que permite deducir la fórmula.
b) La igualdad hallada.
Aclaremos que esto no es una incitación a estudiar de memoria, lo que significaría repetir un argumento sin comprenderlo. Sí en cambio es importante memorizar la estrategia.
Las siguientes sumas, conocidas como telescópicas, serán de importancia
Una suma se llama telescópica cuando es de alguna de las siguientes formas
Examinaremos la primera, siendo la segunda enteramente análoga.
Los
paréntesis se han colocado solamente para mostrar cómo aparece cada sumando, y
quitándolos se hace más evidente que
entre primer y segundo grupo
mueren juntos con su opuesto
;
también se van juntos
con
.
Aunque no se muestra todo, el
del tercer grupo se cancela con el
del grupo inmediato. Tampoco se “ve”, pero se siente, que el
del penúltimo grupo se cancela con su
inmediato izquierdo (escondido entre los matorrales de los puntos suspensivos).
Por fin, el
se cancela con su vecino
. Luego de tanta cancelación, solamente quedan
dos sobrevivientes: los extremos
y
,
que no tienen con quién cancelarse. En definitiva, nos queda
Si tenemos presente cómo queda un telescopio al plegarlo o desplegarlo, se entiende la razón por las que estas sumas se llaman telescópicas.
Para “sentir” esta última forma, más que recurrir a la memoria (que puede traicionarnos) , resulta quizá más sencillo imaginar las sumas y luego sus cancelaciones.
Ejemplos.
a)
es una suma telescópica, y mirándola en detalle podremos luego cancelar,
comprobando que
O sea:
b) Probemos que es telescópica (aunque de entrada no se note) , la siguiente suma.
Con
una sencilla cuenta comprobamos que ,
con lo cual
Así hemos obtenido prácticamente gratis la fórmula de condensación
Luego volveremos sobre esta fórmula.
Observación.
Esta triquiñuela consistente en escribir ,
para de esta manera escribir la suma
propuesta de manera telescópica, nos
produce asombro en un primer contacto; Véase la Práctica para casos similares.
c)
Dado que para todo par de reales e
vale
,
se podrá ver sin esfuerzo otra telescópica; observemos antes que en virtud de
esta propiedad del logaritmo, se tiene
.
Analizamos
ahora
En fin:
.
d) (Este ejemplo puede omitirse en una primera lectura)
Estudiaremos la suma
Escribiremos esta suma de dos maneras distintas:
Por un lado, la telescopía nos suministra la igualdad
Por otro lado, teniendo presente que ,
se tiene
Hechas estas dos escrituras de la misma suma, los lados derechos tiene que resultar iguales:
Si
además es ,
obtenemos nuevamente la formula de
condensación
.
e) (Puede omitirse en una primera lectura)
Encontraremos nuevamente la igualdad ,
pero mediante un artificio de un alcance mayor, ya que nos permitirá luego
calcular fórmulas para las sumas
,
,
etc.
Estudiamos la suma ,
bien telescópica ella:
(A)
Por otro lado, la misma suma,
aprovechando el hecho de que ,
toma el siguiente aspecto:
(B)
donde hemos puesto
Igualando ahora los lados derechos de (A) y (B) se tiene
de donde
Observación. Puede pensarse que esta prueba es
demasiado complicada comparada con la estrategia expuesta páginas atrás para
obtener el mismo resultado. Ninguna es mejor que la otra, y en el ejemplo
siguiente puede verse cómo esta misma estrategia nos permite hallar una fórmula
para calcular la suma de los cuadrados de los primeros naturales,
f) (Puede omitirse en una primera lectura)
Llamemos y consideremos la suma
Como antes lo hiciéramos con ,
ahora calculamos
de dos maneras distintas.
Por un lado, la suma es telescópica:
(I)
Por otro lado, y conociendo el desarrollo
del cubo de una suma, en el paso se obtiene
Esto lo aplicamos sobre cada sumando de ,
obteniendo
(*) (II)
Ahora bien, (I) y (II) tienen en común el lado izquierdo, de manera tal que son iguales sus lados derechos:
Recordando que es lo que queremos calcular, y que, como ya
hemos probado,
,
se tiene
y, luego de despejar un poco:
En fin:
O sea
Obtuvimos así la fórmula
Por ejemplo,
,
resultado al cual hubiésemos llegado solamente luego de largos padecimientos en caso de sumar cuadrados de los primeros cien números naturales.
Podemos resumir algunas sumas importantes:
Sucesiones sumables (Series)
Ya sabemos sumar una cantidad finita de números; ahora queremos extender la noción de suma a una cantidad infinita de números reales.
Esto sería algo así como poner
donde los puntos suspensivos indicarían que sumamos indefinidamente. Pero ello significaría que jamás terminamos de sumar, lo que no parece prometedor. Como veremos a continuación, algo se puede rescatar.
El recurso es considerar las sumas parciales, que hemos visto anteriormente. Pongamos las sumas parciales asociadas:
A
medida que aumenta ,
vamos sumando más y más, pero nunca nos detenemos. He aquí que el paso al
límite, de existir, puede aligerar nuestra fatiga, como veremos enseguida.
Definición de sucesión sumable
Sea
una sucesión y llamemos
a la sucesión de sus sumas parciales.
Si
existe un número real tal
que
,
diremos que la sucesión
es sumable, con suma
.
Si el límite mencionado no existe, o bien existe pero es infinito, diremos que la sucesión no es sumable.
Obsérvese entonces que con esta definición de sumabilidad, una sucesión infinita se puede “sumar” cuando, y solamente cuando, sus sumas parciales tienen un límite finito.
Ejemplos de sucesiones sumables
a) Fijado un real con
,
la sucesión
es sumable. Para verlo formamos las sumas parciales
,
y queremos averiguar si la sucesión de estas sumas parciales tiene un límite finito.
Como ya lo hemos calculado:
Analizar entonces la existencia de límite
finito para se reduce a analizar la situación sobre
.
Siendo
y
puesto que (recuérdese que hemos decidido considerar solamente
el caso
), se obtiene
.
Esto
nos dice que la sucesión considerada, cuando es sumable, con suma
.
b) La sucesión
no es sumable, ya que sus sumas parciales son
,
y
como la sucesión de sus sumas parciales no tiene límite,
concluimos que la sucesión
no es sumable.
c) Probaremos que la sucesión
no es sumable. La prueba, muy breve, es por el absurdo.
Imaginemos,
por un rato, que dicha sucesión es sumable. Ello significaría que sus sumas
parciales forman una sucesión con límite finito,
digamos
.
Más precisamente:
Una suma parcial típica será
.
Ahora
bien, si ,
también lo mismo es cierto para la subsucesión de las sumas parciales de índice
par:
, por lo cual, y gracias a que
es un número real, podemos restar sin
problemas, y obtener
Pero
poniendo de manera explícita ,
es fácil ver que se tiene
Así:
Pero la siguiente acotación será reveladora: la suma
de
sumandos(**), es seguramente mayor que
veces el sumando más chico, que es
(el último sumando) . Más precisamente
Pero ahora obtenemos
lo
que va en contra de .
El absurdo provino de suponer que las sumas parciales tenían límite finito. Por lo tanto, la sucesión de los recíprocos de los naturales no es sumable.
d)
Para la sucesión
se
tiene las sumas parciales . Como vimos al introducir sumas telescópicas,
es
,
merced a lo cual
En
fin: ,
de donde obtenemos que la sucesión de
sumas parciales
tiene límite
,
lo que nos dice que la sucesión examinada es sumable, con suma
Una vez aclarada la noción de sumabilidad de una sucesión, abandonaremos casi definitivamente la palabra sumable (abandonaremos la palabra, no el concepto), y nos subordinaremos a la tradición, que habla de series.
El lenguaje de las series
Ya hemos comprendido el significado de “sucesión sumable” . Conectaremos ahora este concepto con el concepto de serie convergente , que es el mismo, pero con una notación que incluye algunos abusos de notación y lenguaje; hemos querido evitar estos abusos al tomar contacto por primera vez con la idea de sumabilidad.
Partiendo
de la sucesión de números reales
podemos producir una nueva sucesión formada por las llamadas sumas parciales
y así sucesivamente, quedando definida la suma parcial
Esta
nueva sucesión de las sumas parciales se llama serie de
término general
,
y es tradicional representarla por medio de alguna de las tres notaciones:
Cuando no haya lugar a confusión,
podremos poner simplemente .
Definición. Cuando la sucesión de sumas parciales
tiene un límite finito, decimos que la serie
converge, y a su límite lo llamamos igual que
a la serie:
.
Si en cambio el límite es infinito, o bien no existe, decimos que la serie es
divergente.
Observación. Nótese los dos sentidos asignados a .
Por un lado este símbolo denota a la sucesión
de las sumas parciales. Por otro, denota al
límite de las sumas parciales, en caso de que este límite exista. Unos ejemplos
aclararán este punto.
a)
b)
c)
d)
.
Hemos entendido qué se entiende
por convergencia de una serie, y qué por divergencia. También hemos valorado la importancia que puede
tener el armar las sumas parciales y estudiarlas. Nos interesa ahora
desarrollar algunos criterios para detectar cuándo una serie converge o no, sin
recurrir al análisis de las sumas parciales. Esto es así porque no todas las
series convergentes tienen asociada una fórmula que nos informe de su suma,
como hemos visto en el caso de las series geométricas de razón con
,
ni tampoco son tan amables como la telescópica
.
Es preciso obtener unos criterios para detectar el comportamiento de las series, análogamente a lo que ocurre cuando estudiamos las sucesiones.
Disgresión. Un hecho sobre el cual invitamos a reflexionar: cambiar un número finito de términos de una sucesión no altera su sumabilidad. (por supuesto que en caso de convergencia, lo que sí se altera es la suma).
El más elemental de todos los criterios, es el llamado criterio de la condición necesaria, que pasamos a examinar.
Si es convergente, entonces
.
Demostración.
Por hipótesis, la sucesión de sumas parciales tiene límite finito. Más precisamente, existe
un numero real
tal que
.
Como también
,
deducimos que